Volvimos a la Boya 500!!!

Publicado: 05/05/2011 en PESCA, PESCA CON MOSCA
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27/09/2010

AUTOR: PEDRO AMELONG

Hola Gente!

Quería contarles que el finde el tiempo nos permitió huir por segunda vez y guarecernos en las hermosas islas a la altura de la Boya 500.

El lugar: Increíble, cada mes que pasa, más linda y florecida la isla, los pájaros y animales completan un paisaje de flora esculpido a mano.

El sábado por la mañana partimos nuevamente desde Puerto Gaboto con rumbo a la Boya 500, que un tiempito atrás había pagado bien, pero obvio que queríamos más.

La primer parada la hicimos cerca del medio día, en una isleta que divide el cauce de un riacho formando dos correderas fuertes y con troncos en las costas sumergidos en su costa que forman la guarida natural del dorado pez. Por más que la picada estaba tentadora, las ansias y ganas de pescar tiraban más que dorado enojado, y me fui para la punta donde chocaba la correntada aprovechando que se facilitaba el cast.

Varios tiros y piquecitos que no concretaba, hasta que la mosca se metió abajo del tronco caído, y la sorpresa gano la punta de la caña con una frenada que parecía un bruto enganche…clavada por las dudas y el salto que delató la presencia del oculto pez!!! Se trabó una lucha hermosa para evitar que gane los palos, varios saltos de medio cuerpo afuera, yo a los gritos de locura, y con la ayuda de Lucas pudimos sacar el hermoso animalito.


Que alegría che, ya se anticipada una jornada prometedora. Enseguida se sumaron Lucas, Seba, Pablo y Bruno, quienes también pincharon unos lindos doraditos a mosca.


Picamos algo rápido como para engañar al estomago y seguimos viaje hacia el punto de campamento. Sin perder tiempo armamos la ranchada y nos dividimos en 2 lanchas: en una Lucas y Bruno, y en la otra los dos Seba, Pablo y yo.

Comenzamos intentando a los palos desde la lancha (nunca había pescado de esa forma, así que Pablo me enseñaba la técnica), y los chicos sacaron un par y seguimos hasta una entradita a un lagunón donde el viaje anterior habíamos sacado muchos doradillos, pero esta vez no estaban a full, pero Seba sacó una Tarucha que más bien parecía dorado por como saltaba y peleaba: explotaba el agua cada salto que hacia el bicho, era realmente grande y agresiva. Después sacó otra algo más pequeña, y me arrime a probar suerte, pero picaban muy suavecito y no pude pinchar ninguna…

El otro Seba, aguas arriba anduvo muy bien con los doradillos, y despeluchando sus primeras y hermosas moscas que se ató. Por mi parte, le intentaba a un árbol hundido que prometía mucho, y tuve 3 piques de un lindo dorado, pero no lo pude sacar al muy habilidoso, y me cobro una mosca ese tronco che.

Volviendo a la ranchada, el motorcito ya renegaba un poco, así que con Seba bajamos en una isletita muy chica que nos regaló algunos doradillos, y a Seba un tremendo bichazo le tomo la mosca, corrió a los palos y cuando intentó pararlo… Pah!, como que se le enfureció y le cortó el leader el dorado!!!

Los otros dos tripulantes intentaban a los palos. Volvimos a tomar unos mates en la ranchada, y nos rajamos con Seba a seguir pescando en otra isleta que estaba cerquita y con muchos palos caídos alrededor y una enramada que nos permitía cruzar de a pie hasta la isleta. Plagada de doradillos chicos la enramada esa, de a poco nos fuimos hasta la punta donde habían unos palos muy tentadores, a los que Seba le saco varios doradillos, y a mi me saco varias moscas ese tronco y no me regalo ningún dorado… jajaja!


Volvimos a la ranchada, y la otra lancha nos contó que hicieron una pesca excelente. Muchos doradillos, varios dorados lindos, algunas palometas y Facu y Nacho que la descosían con carnada…que más no?





Pollazo al disco de cena, bebidas de por medio, charla y a dormir oyendo los ruidos del sincola que evidentemente merodeaba la zona entre la vegetación.

Al otro día, matienzo tempranito y a la lancha con Lucas, Seba y Pablo para pescar donde la tarde anterior les había ido tan bien a los chicos. Llegamos a la zona de gatillo, y se ve que de mañana estaban medio perezosos los amarillos, pero con el correr de las horas empezaron a mostrarse.

Pablo despertó el pique con algunos doradillos, pero con Lucas y Seba aún no dábamos en la tecla, así que cruzamos a la costa de enfrente y de a poco se empezaron a dar los piques.


Yo arranqué aguas abajo, y por suerte se me dieron dos hermosos doraditos y bien combativos los guachos, que pedían línea a lo loco.


Cuando vuelvo donde estaban los chicos, Lucas había prendido un hermoso bichazo que sólo pude ver por foto, pero por el tamaño me imagino las corridas que le habrá regalado.


Después se cortó un poco el pique y fuimos volviendo. Probamos donde el día anterior Seba saco la tarucha grande, pero no estaban, aunque Seba le saco un lindo Dientudo Real, y el resto prendimos algunos doradillos más.


Seguimos volviendo en lancha, y con Lucas paramos en la misma isletita que
el día anterior pescamos con Seba, y nos regalo algunos dorados más a forma de despedida, sabiendo que pronto tendríamos que emprender la vuelta a casa.

Al medio día comimos un suculento asado acompañado con un sabroso pescado frito que cocinaron Lucas y el viejo de Seba. La peor parte…desarmamos la ranchada, y vuelta a casa a descansar después de dos hermosos días a pura pesca.




Disculpen la extensión del relato, espero no haberles aburrido tanto, pero así trato de transmitirles un poco más la experiencia que vivimos.

Un abrazooo. Nos vemos en el río.

RosRío.

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